La comunidad latina en Estados Unidos genera una enorme actividad económica, pero gran parte de esa riqueza no termina convirtiéndose en patrimonio para sus familias. La brecha entre producir riqueza y conservarla plantea un desafío clave: transformar el trabajo y los ingresos en vivienda propia, ahorro, inversión, retiro y protección financiera capaces de construir un legado para las próximas generaciones.
